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Arequipa está gastando casi todo su presupuesto, pero algunas municipalidades aún se quedan atrás

* Lo fundamental es que ese gasto se traduzca en obras terminadas y servicios que realmente beneficien a la población.

* Uchumayo ejecutó casi todo su presupuesto, mientras que San Juan de Tarucani usó menos de la mitad, el nivel más bajo de la región.

Al cierre de 2025, el Gobierno Regional de Arequipa registró una ejecución presupuestal de 99,9%, lo que equivale al uso de casi la totalidad de los recursos asignados para el año. Este nivel de ejecución es superior al observado en años previos y refleja un mayor ritmo en la utilización del presupuesto regional.


“Que el Gobierno Regional de Arequipa haya ejecutado casi todo su presupuesto indica que los recursos no se quedaron paralizados y que los proyectos avanzaron. Sin embargo, ejecutar más no siempre significa invertir mejor. Lo fundamental es que ese gasto se traduzca en obras terminadas y servicios que realmente beneficien a la población”, explicó Patricio Lewis, investigador de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).


En esa línea, el desempeño de Arequipa también se refleja en el Índice Regional de Eficiencia en la Inversión Pública (IREI), donde la región se ubicó en el tercer lugar a nivel nacional entre las 25 regiones en 2025. Esta posición representa una mejora respecto a 2024, cuando ocupó el sexto lugar, y evidencia avances en la calidad de la inversión pública. Entre los factores que explican este resultado destacan la reducción de retrasos en los proyectos, una menor proporción de obras paralizadas y mejoras en los procesos de liquidación de obras.


El panorama es distinto cuando se observa el desempeño de los gobiernos locales. En 2025, la ejecución presupuestal municipal pasó de 69,6% en 2024 a 78,4%, un aumento de casi nueve puntos porcentuales en solo un año. Este avance es relevante, pues implica que una mayor parte del presupuesto logró convertirse en gasto efectivo y proyectos en marcha.


A nivel provincial, Caylloma y Camaná mostraron mejoras claras en la ejecución de sus recursos. Caylloma pasó de 82,3% a 85,4%, mientras que Camaná registró un salto más significativo, de 81,4% a 88,5%, consolidándose como la provincia con mayor impulso en el uso de su presupuesto durante el 2025.


No obstante, al interior de los gobiernos locales se observan diferencias significativas en los niveles de ejecución. Mientras la Municipalidad Distrital de Uchumayo alcanzó una ejecución de 99,6%, utilizando casi la totalidad de sus recursos, la Municipalidad Distrital de San Juan de Tarucani registró apenas 48,6%, el nivel más bajo de la región. Estas diferencias muestran que, más allá del monto asignado, la capacidad de gestión sigue siendo un factor decisivo para convertir el presupuesto en obras y servicios para la población.


“Las diferencias entre municipalidades indican que no todas tienen la misma capacidad para planificar y ejecutar obras. Algunas logran avanzar casi por completo, mientras que otras se quedan muy rezagadas. Esto confirma que el resultado no depende solo de cuánto presupuesto se tiene, sino de cómo se gestiona, desde la preparación de los proyectos hasta su ejecución y seguimiento”, señaló Lewis.


Asimismo, un análisis de la Universidad del Pacífico sobre la relación entre inversión pública y desarrollo humano en los departamentos del Perú muestra que, más allá del dinero invertido, es fundamental considerar la eficiencia y efectividad de los recursos, así como los factores políticos y de corrupción que pueden limitar su impacto y desviar la inversión de los objetivos de desarrollo humano.


El cierre del año deja un mensaje claro para Arequipa: aunque a nivel regional se ejecutó casi todo el presupuesto y se registraron avances en eficiencia, esto no siempre se traduce en beneficios concretos para la población. Para que el gasto realmente impacte, es fundamental que los proyectos estén bien planificados, se ejecuten a tiempo y respondan a las necesidades reales de la población.


“No se trata solo de gastar más, sino de invertir mejor, asegurando que cada recurso utilizado genere mejoras visibles en caminos, servicios básicos, infraestructura y calidad de vida de la gente. Solo así se logra que el presupuesto deje resultados tangibles y sostenibles para todos”, concluyó el especialista de REDES.

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