Arequipa: más de 10 mil hogares en riesgo de inundación ante la falta de inversión preventiva
- Abel Cáceres

- 6 feb
- 3 min de lectura
- La falta de planificación urbana y de inversión preventiva mantiene a miles de familias expuestas al riesgo, especialmente a aquellas que viven cerca de ríos y quebradas, donde las lluvias intensas pueden convertirse rápidamente en una emergencia.

Año tras año, la falta de políticas de prevención ante desastres naturales deja a miles de familias más expuestas en Arequipa. Según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), más de 10 mil hogares arequipeños enfrentan un riesgo alto ante inundaciones durante la temporada de lluvias, que va de diciembre a febrero. Este riesgo se concentra, sobre todo, en zonas como laderas, quebradas y márgenes de ríos, donde el terreno es más frágil y el impacto de las lluvias es mayor.
En 2025, las provincias más afectadas por las lluvias intensas fueron Islay, Caravelí, Camaná, Condesuyos y La Unión, de acuerdo con lo reportado por el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet).
“Cuando las viviendas están ubicadas cerca de ríos o en laderas de cerros, las lluvias intensas arrastran tierra y piedras desde las zonas altas, mientras que los ríos se desbordan e invaden todo a su paso. El agua irrumpe en los hogares, dañando seriamente las pertenencias de las familias y, en los casos más graves, las casas quedan sepultadas por el barro o colapsan por completo. Estas emergencias no solo generan pérdidas materiales inmediatas, sino que profundizan la vulnerabilidad de las familias afectadas: al perder su vivienda, su situación económica se deteriora aún más, atrapándolas en un ciclo de pobreza del que resulta muy difícil salir”, explicó Patricio Lewis, analista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Precisamente, las inundaciones generan daños recurrentes en viviendas y pérdidas económicas significativas. Teniendo en cuenta un reporte reciente del Banco Mundial, estos impactos no responden únicamente a la intensidad de las precipitaciones, sino también a cómo han crecido las ciudades en el tiempo.
En un contexto de expansión urbana acelerada y falta de acceso a suelo formal, muchas familias terminan construyendo sus viviendas en zonas de riesgo. El organismo advierte que, en el Perú, el 21% de la expansión urbana entre 2000 y 2015 ocurrió en áreas vulnerables a inundaciones, un fenómeno directamente vinculado a la ocupación informal del territorio.
Como resultado, cada episodio de lluvias intensas expone a estas familias a pérdidas constantes y a mayores gastos en reparaciones.
Frente a este escenario, el Banco Mundial sostiene que fortalecer la planificación urbana es una de las medidas más eficaces para reducir la exposición al riesgo. El uso adecuado de instrumentos de ordenamiento territorial permitiría evitar que las ciudades sigan creciendo en zonas vulnerables y, al mismo tiempo, disminuir los costos de reconstrucción y atención de emergencias asociados a las lluvias intensas.
Cuando la prevención no llega, el costo se multiplica
Cuando no se toman medidas preventivas y una quebrada se desborda, los costos se multiplican. No solo es necesario reparar pistas y puentes, sino también reconstruir viviendas dañadas, restablecer servicios básicos y atender a familias que, en cuestión de horas, lo pierden todo. La falta de prevención eleva el impacto social y económico de las lluvias intensas.
En Arequipa, durante 2025, el Gobierno Regional no contó con recursos asignados desde el inicio del año para acciones de prevención. El presupuesto se habilitó cuando las lluvias intensas ya habían ocurrido y se destinaron S/426 mil para atender la emergencia, monto que fue ejecutado en su totalidad. Sin embargo, este gasto resultó ineficaz para reducir los daños: al llegar tarde y concentrarse en la respuesta inmediata, no evitó pérdidas materiales ni disminuyó la exposición de la población frente a nuevos episodios de lluvia.
“Donde hay prevención, hay menos daños. Cada sol invertido a tiempo reduce la probabilidad de que una lluvia intensa se convierta en una emergencia. Anticipar defensas ribereñas y contar con sistemas de drenaje adecuados evita que el agua ingrese a las viviendas. Además, fortalecer las casas con materiales más resistentes, como concreto, ladrillo confinado o muros reforzados, disminuye de manera significativa los daños causados por las lluvias”, concluyó Lewis.



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